Yoga y té: bienestar y alivio en una sesión

He asistido a prácticas de yoga de manera intermitente desde hace unos 8 años. Recuerdo que comencé en unas sesiones al aire libre en Caracas, mientras estaba de vacaciones laborales. Al terminar, le dije a una amiga que “nunca más volvería”, porque me sentía avergonzada de estar tan rígida, mientras las señoras que tenía delante de mi ejecutaban asanas (posturas) que me parecían imposibles. Pero el yoga es mucho más que una práctica física, y al igual que el té, tenía muchas cosas que enseñarme, así que seguí asistiendo por un par de años.

Desde hace varios meses, he sentido la necesidad de volver a la práctica. En las mañanas hago algunos saludos al sol, eventualmente reviso clases en Youtube y busco información sobre escuelas que queden cerca casa para inscribirme pronto. Pero esta vez, lo que más me anima a volver es tener la posibilidad de compartir un cuenco de té con mis nuevos compañeros. Porque no hay nada mejor después del savasana (la fase de relajación con la que suele terminar una clase de yoga) que un poco de té caliente para asentar lo aprendido y cerrar la clase en un estado de paz profunda.

Pero, ¿qué es lo que hace que el té sea tan apropiado en una clase de yoga?

Beneficios del té

El té proviene de la planta Camellia sinensis. Según el método de manufactura al que son sometidas sus hojas, se pueden obtener 6 categorías, sobre las que les conté en este post sobre tipos de té en el mundo:

  • Té blanco
  • Té amarillo
  • Té verde
  • Oolong (conocido erróneamente como “té azul”)
  • Pu-erh (conocido erróneamente como “té rojo”)
  • Té negro

Si bien en cada proceso de manufactura se activan mecanismos que le dan a cada tipo de té ciertas particularidades, podemos decir que en términos generales esta planta se caracteriza por la presencia de L-teanina, un aminoácido presente en mayor medida en el té blanco y verde. Entre sus beneficios, destacan:

  • Incrementa la concentración
  • Estimula la relajación
  • Reduce la respuesta del sistema nervioso al estrés agudo

Por otra parte, el té también contiene cafeína. Sin embargo, sus niveles de concentración y sus efectos no son iguales que en el café, ya que una taza de esta bebida nos da un efecto energético de acción rápida, intensa y breve; mientras que en el té, la acción de la cafeína se expresa de manera progresiva, con menos intensidad y por mayor tiempo. Esto nos permite sentirnos ligeramente energizados de forma prolongada, pero sin el efecto del “bajón” propio del café o las bebidas procesadas ricas en cafeína.

El té también es rico polifenoles, que son compuestos antioxidantes que combaten la acción de los radicales libres, responsables de los procesos de envejecimiento celular.

Así que finalizar una clase de yoga con una taza de buen té recién preparado, nos relaja, enfoca y energiza levemente, lo que nos permite continuar con nuestra rutina con mejor ánimo.

¿Cuál es el mejor té para una clase de yoga?

El mejor té para terminar una clase de yoga es…¡el que más te guste! No existe un té más recomendado para estos casos, aunque como pudimos ver, si queremos obtener los beneficios relajantes de la L-teanina, deberíamos elegir un té blanco o verde. Sin embargo, cualquier tipo de té funciona, siempre y cuando sea de tu agrado y esté preparado adecuadamente, respetando las temperaturas y tiempos de infusión.

Por cierto, en este post te explico cómo preparar té verde 😉

Ahora que ya conoces la saludable alianza que hay entre el té y el yoga, la invitación es preparar y compartir una buena taza, dentro o fuera del mat.

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